Eludir la gravedad (IV)

Eludir la gravedad (IV)

 

Una nube es un hidrometeoro que consiste en una masa visible formada por cristales de nieve o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera. Es la definición que nos ofrece el diccionario y que coincide con nuestra concepción acerca de las mismas, definición que parece contener un misterio que muchos nos preguntamos: si una nube está formada por cristales o gotas de agua, ¿cómo es posible que se mantenga flotando en el aire cuya densidad es cientos de veces menor que la del agua sólida o líquida?.

El agua se evapora desde la superficie terrestre, principalmente desde los mares, en forma de vapor, es decir en estado gas. Cada día se evaporan miles de millones de kilogramos de agua que terminan condensando y cayendo a la superficie dando lugar al ciclo del agua. Durante un tiempo toda esta agua se mantiene suspendida en la atmósfera en un equilibrio difícil de explicar atendiendo a las leyes físicas.

Analicemos pues como el agua puede eludir la gravedad, es decir su propio peso. El aire cálido permite albergar vapor de agua procedente de la superficie terrestre. Al ser menos denso tiende a subir dejando que masas de aire más frío ocupen ese espacio y se vayan calentando en contacto con la superficie, proceso que se repite continuamente siendo el motor del ciclo del agua tan esencial para la vida en nuestro planeta.

Al llegar a las capas altas de la atmósfera el aire cálido y húmedo se enfría y el agua se condensa en pequeños cristales de hielo o gotitas de agua líquida, son las nubes que se desplazan impulsadas por los movimientos de masas de aire.

En primer lugar los cristales o gotitas de agua son de un tamaño extremadamente pequeño y están inmersas en el aire cuyas moléculas gaseosas, principalmente nitrógeno y  oxígeno, las golpean sin cesar produciendo el llamado movimiento browniano, que debe su nombre al biólogo Robert Brown. La agitación térmica de las partículas de cualquier gas o líquido hace que choquen con los cuerpos, pero lo harían en todas las direcciones, tanto por debajo como por encima, por lo que este fenómeno no explica nuestra cuestión. Aún así la convección producida por el ascenso del aire cálido hace que el balance sea favorable en contra de la gravedad.

Tenemos que recurrir al carácter dinámico de las nubes para esclarecer el fenómeno. Las nubes no son estáticas sino que efectúan remolinos que hacen que su masa ascienda y descienda continuamente en un equilibrio de presiones y temperaturas que hace que el agua se condense y evapore cíclicamente, además, las gotas son tan pequeñas que la fuerza de rozamiento con el aire hace que caigan con una velocidad mínima.

En el caso de la niebla el agua tampoco llega a derramarse en el suelo debido al impedimento de corrientes de aire justo a ras de la superficie terrestre.

Pensamos además que en las nubes pueden desarrollarse y reproducirse microorganismos que así pueden desplazarse y colonizar zonas alejadas de su lugar de origen eludiendo la gravedad que los sujeta a la superficie.

Rafael Enriquez Centella

 

 

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